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29/7/12

Pablo Neruda y el caldillo de congrio

ODA AL CALDILLO DE CONGRIO
Pablo Neruda 
En el mar
tormentoso
de Chile
vive el rosado congrio,
gigante anguila
de nevada carne.
Y en las ollas
chilenas,
en la costa,
nació el caldillo
grávido y suculento,
provechoso.
Lleven a la cocina
el congrio desollado,
su piel manchada cede
como un guante
y al descubierto queda
entonces
el racimo del mar,
el congrio tierno
reluce
ya desnudo,
preparado
para nuestro apetito.
Ahora
recoges
ajos,
acaricia primero
ese marfil
precioso,
huele
su fragancia iracunda,
entonces
deja el ajo picado
caer con la cebolla
y el tomate
hasta que la cebolla
tenga color de oro.
Mientras tanto
se cuecen
con el vapor
los regios
camarones marinos
y cuando ya llegaron
a su punto,
cuando cuajó el sabor
en una salsa
formada por el jugo
del océano
y por el agua clara
que desprendió la luz de la cebolla,
entonces
que entre el congrio
y se sumerja en gloria,
que en la olla
se aceite,
se contraiga y se impregne.
Ya sólo es necesario
dejar en el manjar
caer la crema
como una rosa espesa,
y al fuego
lentamente
entregar el tesoro
hasta que en el caldillo
se calienten
las esencias de Chile,
y a la mesa
lleguen recién casados
los sabores
del mar y de la tierra
para que en ese plato
tú conozcas el cielo.

20/6/12

Un cuento de Almudena Grandes

El cuento se llama Malena, una vida hervida (Relato parcialmente autobiográfico) y forma parte de un libro titulado "Modelos de mujer" que recopila varios cuentos geniales de la Grandes. (Ed. Maxi Tusquets)
Transcribo un párrafo:
"Dejé de comer a los quince años. ¿sabe usted? A los quince años empecé a alimentarme, a ingerir lo estrictamente necesario para ir tirando, verdura hervida, carne hervida, pescado hervido, vida hervida... Y todo por amor, que ya es triste, lo imbéciles que podemos llegar a ser las mujeres, pero es que aquella tarde, yo no sé si usted lo entenderá, pero aquella tarde, jugando a la botella, yo creía que me moría, que me moría de pena, y de asco, y de ganas de Andrés..." (p. 77- 78)

Malena, la protagonista del cuento de A. Grandes, es una adolescente gorda e infeliz. Para colmo de males, su madre es una mujer hermosa y delgada, que no consigue entender por qué su hija no puede bajar de peso. Por eso la lleva de médico en médico, hasta que uno le diagnostica un problema metabólico.
Entonces Malena comienza a vivir bajo un estricto régimen que le promete, al final de un largo y tortuoso camino, la figura que ella cree que necesita para conquistar a Andrés.
Pero los años pasan y Malena vive una vida hervida. Siempre preparándose para Andrés y él cada vez más lejos.
El cuento se pone muy interesante cuando Malena devela para nosotros su goce secreto. Como no le está permitido comer sino solo alimentarse para subsitir -so pena de volver a ganar los kilos que le arruinaron la adolescencia- ella comienza a encontrar placer en otras formas de aproximación a la comida. Pero además, Andrés aparece repentinamente en su vida, y resulta ser solo la sombra de aquel adolescente que ella idealizó.
Y hasta ahí llego.
Porque Almudena Grandes vale cada palabra que escribe.
Buen provecho.